Opcción desactivada para este artículo.
Conoce los departamentos de la unidad y sus funciones.
¡Mugre influenza cochina!

Por el Profr. Gustavo Meza Medina.

Todo sobre el Encuentro Académico Nacional anual.
Función desactivada para este artículo.

Que no nos dejó celebrar a gusto ni la Feria, ni el día del niño, el de las madres y el del maestro. Mugre y cochina, es como deberían llamarle y dejar las confusiones, que si influenza porcina, humana, mexicana, americana o no se que tanto. Es una influenza cochina que se esconde en la falta de higiene, en las manos sucias, en los trastes mal lavados y cosas empolvadas y con mugre. Además, es antisocial y va contra las relaciones personales y hasta las amorosas ¡A poco no es triste que la gente ya no se quiera saludar de mano, abrazar y mucho menos besar! Hasta parece que estamos en el juego de “la traes” pues todos evitamos ser  tocados por alguien.

¡Ni modo! Con los bichos no se puede. Y menos si son mutantes como este del virus de la influencia, cuyo primo fue el culpable de que los zapatistas de la Revolución Mexicana, en 1918 perdieran la guerra. Pues, tendremos que posponer la presentación de libro Azúcar Derretida. El dulce artesanal en tierra buena, que estaba programada para este 6 de mayo a las seis de la tarde en el CIELA. Ahora la haremos hasta el 16 de julio, a las siete de la noche, en el mismo lugar. Esta usted invitado a degustar del libro y de ricos dulces artesanales mexicanos.

Ahí tiene lo que me contaron, que una mujer le pidió el divorcio a su marido porque la quería besar y ella no se dejaba porque ¡Sabe Dios cuantos bichos influyentes traería en la boca! El pobre marido aunque estaba completamente sano tuvo que aguantarse las ganas.  ¡Ni modo compadre!, a buscarse otra menos quisquillosa y a lavarse bien con alcohol o glicerina... Me acordé con esto de una película Arturo de Córdoba… ¿Cómo se llamaba?

Lo cierto es que sí nos falta mucha educación en la higiene, y esta epidemia nos da una lección que debemos aprender: ser más limpios en todo y sobre todo con los demás. No por nada, decía mi compadre Vasconcelos que la primera misión cultural en los años veinte, consistió en la extirpación de piojos. Algo bueno saldrá de esta crisis. Por lo menos por un tiempo tendremos más cuidado en la higiene personal, familiar y quitaremos la mugre en los hogares, oficinas y escuelas. (Ojala igual se hiciera en partidos políticos, empresarios y gobiernos).

De algo sirven estas “contingencias” que mueven los tapetes; aunque no de todos, pues mucha gente ni se preocupa y anda muy campante como si nada pasara. ¡Ojala de veras sea todo un sucio juego! Pero donde nadie pierda. Por ejemplo, muchas personas no usan tapabocas, -que de algo han de servir-  ni siquiera en lugares cerrados y menos en el transporte público donde debería ser obligado. Claro que de esto ni se van a enterar las autoridades de salud, pues nunca se suben a un urbano. Ahí tiene que cuando uno aborda el transporte con tapabocas, se le quedan mirando como a un marciano. Digo, con tapabocas en su lugar, porque es cierto que casi todo el mundo lo trae, pero en el cuello, en la bolsa o colgando como collar. ¡No señores, es para tapar las mucosas, es decir, la nariz y la boca y no solo para adorno!

Pero muchos se niegan a usarlo, por eso, en la Universidad Pedagógica, les sugerí a mis alumnos que hiciéramos un concurso para ver quien decoraba mejor su tapabocas y ya algunos lo pintaron de arcoíris, con boquitas, mariposas y demás. Hubo uno que fue muy original pues pinto en el tapabocas un montón de animalitos (virus) sonrientes y burlescos. Por cierto que esto de los tapabocas, también tiene sus ventajas ¿se ha fijado que con el tapabocas se ven preciosos los ojos de las muchachas?

¡Cómo son listos los jóvenes! Con eso de que no se puede saludar de mano ni de beso, ya idearon diversas formas de saludarse: con un tope borrego, de codazo, con el pie o cruzando piernas, panza con panza o como en aquel baile de los años ochenta: cadera con cadera ¿Se acuerda?

Es que a las autoridades, se les ha olvidado aclarar con toda claridad…  (¡Oh, pues, es para que quede bien claro!) Cómo debe usarse el tapabocas. Ahí tiene que algunas personas lo traen puesto en la calle pero cuando llegan a una tienda, oficina, salón o con algún grupo de gente, se lo quitan para platicar… ¿Qué no debe ser al revés?

Me toco ver a unos novios en la calle con el tapabocas, pero en los ojos y pasándose el chicle rete a gusto. También vi a unos señores que muy conscientes traían su tapabocas. Eran como cinco o seis. Estaban charlando en una esquina y tomaban cerveza. Tenían dos caguamas que se la pasaban de boca en boca entre todos, levantaban el tapabocas, le tomaban y volvían a colocárselo en su lugar, muy propios ¡que tal de higiene eh!

Lo malo, como ya le he dicho es que tenemos que cambiar los planes. El libro de los dulces, que tanto he presumido y anunciado no pudimos presentarlo el 6 de mayo para celebrar con el 59 aniversario de matrimonio de mis padres: Victoria y Lolo, los protagonistas del libro celebraran en silencio y sólo con miradas. No tenía sentido hacer una reunión literaria, social, culinaria y dulcera, una ceremonia pública y un gran festejo, -pues todo esto significa la presentación de una obra escrita- donde todos andemos con la boca tapada, no podamos saludarnos, abrazarnos, besarnos y brindar como se debe. Además, todos preocupados y cuidándonos de que nadie nos toque. ¡No pos así mejor no! Pero nos veremos el 16 de julio si le parece.

Esto nos da la oportunidad de preparar mucho mejor la presentación del libro Azúcar Derretida. Para eso le propongo que lea usted el libro y podamos, no solo presentarlo cuando nos reunamos sino comentarlo, analizarlo y discutirlo en amena charla con la lectura realizada. Para hacer esto le ofrezco lo siguiente: comuníquese conmigo por este medio y le regalo el libro, claro con el compromiso de que lo disfrute y nos veamos en la presentación para comentarlo ¿Qué le parece?

Es más, aunque no se comunique, mejor vaya directamente con Lolo y Tola, ahí en su casa de la calle Santa Irene No. 807, Colonia Altavista en la ciudad de Aguascalientes, (entre el templo de San Felipe y la Avenida Fundición). Nada más pregunte por “Abarrotes Don Lolo” y ahí, se lo obsequiarán con gusto y además, tendrá la oportunidad de conocer y saludar de mi parte a los protagonistas de la historia que se narra en el libro.

Pues, no se hable más. Por lo pronto le deseo que goce de plena salud hoy y siempre, que la vida le sea dulce y placentera y nunca le falta motivo para disfrutarla. Cuídese mucho y estamos en contacto, le mando un fuerte abrazo y un beso, que por este medio no lo tenemos prohibido.

 

 

De vuelta a la página principal. Ingrese a los foros de discusión de Upn011.edu.mx Leá y comente en el Blog de la Unidad UPN 011 Consulte su corre electrónico de Upn011.edu.mx