Mensaje del director a la comunidad UPN 011.
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El Partido Progresista de los Estudiantes
Extraido de una entrevista por Hannah Greenberg
Editada por Mimsy Sadofsky y Daniel Greenberg
Contribuido por Sudbury Valley Press
Todo sobre el Encuentro Académico Nacional anual.

Nota Importante: El presente artículo es la segunda parte de la tercera entrega acerca de la Sudbury Valley School y las escuelas que alrededor del mundo siguen el modelo educativo de ésta. Puede leer la primera parte de dicha tercera entrega "Creciendo desde el Reino de la Infancia: Parte I" haciendo clic aquí.

Si usted aún no ha leído el primer artículo de la serie, llamado “Aprendiendo sin Coerción” y publicado en la edición de octubre de 2006 de la Revista UPN en Línea y no conoce las particularidades del sistema Sudbury Valley le recomendamos encarecidamente que lea primero “Aprendiendo sin Coerción”.

Puede leer el artículo "Verdaderas Discapacidades del Aprendizaje" que es la segunda entrega de las tres aquí.

La primera memoria que se me viene a la mente sobre la escuela es una de comunidad. Las personas realmente invertían de sí mismas en la comunidad. La actitud del profesorado y de los estudiantes no solo era cálida, aceptante y dispuesta a compartir, sino que tenían un muy enfocado compromiso con la filosofía educacional de la escuela. Es bueno que durante nuestra infancia veamos gente que está comprometida a algo en lo que uno también cree. Da una cierta camaradería de equipo, como una amistad orientada a metas.

Pensaba que era una escuela divertida. Había ido a escuelas privadas y públicas y pensé que habría clases ya preestablecidas. Pensé que los administradores nos dirían que hacer, aunque desde el momento de mi entrevista me di cuenta de que no habría exámenes, calificaciones, cuestionarios ni ninguna de ese tipo de cosas. Era totalmente diferente de cualquier cosa en la que hubiera participado antes, aparte de vivir en mi calle.

Tenía quince años cuando oí acerca de la escuela. Había tenido varios problemas en la escuela pública que fueron considerados “inexplicables”. Fuí etiquetado como un niño por abajo del umbral de aprovechamiento y los administradores de la escuela pensaron que si se me retaba un poco más quizás me iría mejor; eso tampoco funcionó. Luego me cambie a una escuela privada para tener más reto. Mientras estuve ahí, tuve muchísima presión académica y social. Me sentía como si no encajara. Fui al famoso concierto de rock de Woodstock en el verano de 1968 y cuando  fue tiempo de regresar a la escuela ese otoño, mis vacaciones de verano se extendieron hasta la navidad. Cuando terminaron las vacaciones de navidad, la dirección del colegio me pregunto si realmente quería estar ahí, yo dije “no”. Así que fui enviado con el consejero de carrera y se me menciono Sudbury Valley. Me dijeron “Hemos dirigido a algunos jóvenes ahí y quizás sea algo que quieras probar” lo  cual hice. Mis padres siempre me apoyaron en todas las decisiones que hice.

Cuando me inscribí en Sudbury Valley, la mayor parte de la gente era amigable. Algunos profesores tenían una actitud del tipo “esperar y ver”; casi como si pensaran “¿De qué se trata esta persona? ¿Vendrá a mi?” La actitud del profesorado en general era “¿Cuáles serán las necesidades de esta persona? ¿Cuál es su estilo y como responderé a él?” Eso fue apropiado.

Me integre a la escuela rápidamente. Casi siempre me la pasaba en el salón de fumadores. Después, ayudaba a integrar a nuevos estudiantes. Me veía a mi mismo como parte del todo, sentía que era importante ser hospitalario y tratar a los demás de la misma manera en que yo fuí tratado. Simplemente estaba pasando algo que se me había pasado a mí.

No me tomo mucho tiempo entender la filosofía de la escuela. Ya había estado en otros tipos de democracias participativas. Una fue en un grupo para niños de una Iglesia Unitaria, y también había estado en equipos deportivos y ese tipo de cosas. Dicho aspecto de la escuela era importante para mí mientras estuve en la situación de tratar de ver hacia donde iba. Me permitió ir en la dirección de lo que realmente me interesaba.

Vengo de una familia liberal en cuestiones políticas, sociales y religiosas, así que la escuela encajo perfectamente con mis expectativas de vida. No quiero decir con esto que realmente esperaba eso de la escuela desde un principio; quizás por eso fue difícil acostumbrarse a lo que Sudbury Valley era. Yo esperaba sentarme en una banca por ocho horas al día, tener un cierto tiempo del día para correr y jugar y otro cierto tiempo para comer. Cuando participe en la Junta Escolar por primera vez comencé a ver la diferencia. Durante ese tipo fue cuando se publico el libro con la portada azul y blanca (La Crisis de la Educación en América) así que muchas ideas acerca de la educación estaban flotando en el aire para ser discutidas.

Durante el primer mes o algo así, me la pasaba en el salón de fumadores tratando de conocer gente, escuchando música. Después me interese en la fotografía. Un estudiante que tenía una cámara nos mostro como revelar las fotos y agrandarlas. Después me vi envuelto en muchas más actividades, incluso en hornear pan. Pero incluso en los momentos en los que estaba envuelto en el mayor número de actividades siempre les dedicaba menos de la mitad de mi tiempo. La mayor parte de mi tiempo lo dedicaba a conversar con estudiantes de mi edad, algunos más jóvenes, otros mayores. Hablábamos de asuntos tales como quien está en cual o tal banda musical y ese tipo de cosas. También, durante el inicio de mis estudios en Sudbury Valley hable mucho acerca de los diferentes sistemas educativos por los que había pasado. También pasábamos mucho tiempo planeado actividades fuera de la escuela. Creo que nunca estuve aburrido.

La escuela me ayudó a ir en una dirección sobre la que ya estaba avanzando, me ayudó a acelerar el proceso y me ayudó a enfocarme más. Para mí, Sudbury Valley fue una escuela de organización comunitaria. En retrospectiva, veo que mi primera experiencia organizativa tomo lugar ahí. Otra más le siguió en un poco tiempo, pero muchas de las técnicas especificas y la filosofía base que he usado para organización comunitaria después de graduarme vienen de la filosofía educacional que sostiene a Sudbury Valley, por ejemplo, que la auto-motivación es clave para el aprendizaje. Al organizar una comunidad, la auto-motivación es clave para la participación en un esfuerzo organizativo, ya sea la construcción de un torre de agua en la rural Virginia del oeste o la formación de un comunidad alternativa para la población chicana de California. Además, la idea de la “democracia participativa” es, en estos casos, como la democracia jefersoniana en la que los asuntos vienen desde el fondo y van hacia arriba, que es lo opuesto de muchos otros sistemas en donde hay personas que generan planes profesionales sobre lo que los ciudadanos necesitan, que es lo que lo llamo “hablar hacía abajo”.

Déjenme decirles hacer de una aplicación práctica. Como a la mitad de mi experiencia en Sudbury Valley tenía unos amigos en una escuela pública que se quejaban acerca de varias cosas que estaban sucediendo en su escuela. Fue como si trajera algo de Sudbury Valley conmigo, ya que los ayude a formar lo que llamamos el “Partido Progresista de los Estudiantes”. La forma en la que se inicio fue con jóvenes de trece, catorce y quince años, sentados alrededor de una mesa en la forma en la que se hace en una junta de directores, con uno de los jóvenes hablando acerca de lo que estaba ocurriendo. Una de los jóvenes tomaba notas. Ella dijo “Seré la secretaria”, y así generamos notas que pasamos a un periódico que hacíamos con una maquina impresora, papel y tinta que una iglesia nos había donado; después repartíamos el periódico dentro de la escuela pública. La administración de la escuela no estaba nada contenta con esto y lo llamo “agitación externa”. Yo era el único involucrado que no era en un estudiante en esa escuela pública, sin embargo la administración exigió que no hiciéramos nuestras actividades dentro de la propiedad de la escuela. Al final acabamos repartiendo nuestro periódico en el borde mismo del terreno de la escuela. Muchas personas de la ciudad todavía me ven y me dicen “¡Ah! Yo te recuerdo: ¡Partido Progresista de los Estudiantes!”.

Asistí a la Junta Escolar de Sudbury Valley y participe un poquito aquí y otro poquita allá. Veía la Junta Escolar como el núcleo de la escuela. Era con ella como administrábamos la escuela y yo quería ser una parte de eso y enterarme acerca de lo que lo que sucedía así como influir en lo que se hacía al respecto. No puedo señalar un resultado concreto que haya sido de la manera en que fue solo porque yo sugerí que así fuera, pero definitivamente siento que mis opiniones siempre se mezclaron con las de otras personas para resultar en resultados aceptables.

A veces también había cosas que me resultaba algo complicadas. La Junta Escolar se encargaba acerca del dinero y las finanzas, y yo solo decía “Oigan, ni siquiera sé cuánto vale exactamente un dólar. Que otras personas que tengan la habilidad y el interés de hacerse cargo de esto lo hagan”. A veces simplemente me retiraba cuando ese tipo de asuntos o alguno que no me interesaba comenzaba a tratarse. El dinero es seco y aburrido para mí, incluso hoy. Me doy cuenta de que era y es  importante pero... de cualquier manera siento que siempre di lo mejor que pude dar.

El Comité Judicial siempre era la “última noticia”. Ahí era donde las cosas pasaban. ¡Quien cometió un error y contra quien lo cometió y cuáles fueron las consecuencias! Una vez me vi involucrado en una pequeña broma en la que entre tres o cuatro de nosotros volteamos al revés un pequeño auto Volkswagen que estaba estacionado en la escuela. Eso fue una violación de los derechos de propiedad y se llevó ante el Comité Judicial para proceso. Sin embargo, no recuerdo ningún incidente grande.

La señora Parra era mucho más mayor que la mayoría del profesorado. Esto era realmente bueno porque así teníamos una comunidad mucho más completa; además ella era alguien a quien podía mirar y decir “¡Hey!, incluso personas de semejante edad creen en el tipo de cosas que hacemos aquí”. Ella era muy entregada. En retrospectiva siempre me miro como a alguien que podía ser calificado de punk, y el hecho de que un punk fuera a la cocina y quisiera aprender a cocinar pan nunca asusto a la señora Parra. Ella me enseñó y siempre fue muy amable mientras lo hacía.

En general, creo que siempre quise que los adultos me dejaran hacer mis cosas solo. Mi mayor interés mientras estuve en la escuela fue hacer amigos, construir un sistema de soporte, compartir, conocer a los otros. No pensaba conscientemente acerca de todas esas cosas. Simplemente era un joven, y un joven muy social.

Decidí hacer una tesis porque quería tener un diploma de preparatoria, pero también porque quería vivir la experiencia de Sudbury Valley de forma completa. No todos los que vienen a Sudbury Valley acaban obteniendo un diploma, pero eso era una de las cosas que simbolizaba el éxito para mí. No fue algo que planee casualmente en un solo día. Invertí mucho tiempo trabajando en ello yo solo y también algo de tiempo junto con mi consejero. Realmente integré y resumí mi experiencia en la escuela y la hizo mucho más clara en mi mente.

La defensa de mi tesis me dio autoestima. Se me presionó mucho durante la defensa, tal y como debía ser. Hice un comentario pequeño acerca de Dios o de la religión y eso abrió la puerta. “¿Cuál es tu creencia acerca de Dios?” y preguntas así comenzaron, lo que fue bueno ya que fue un buen reto.

Creo que la escuela Sudbury Valley es definitivamente una institución positiva. Una de las razones es que es parte y prueba de lo que está tratando de proponer. En otras palabras, es como si fuera el mensaje y el medio en que se trasmite el mensaje al mismo tiempo. No sé cómo ponerlo de otra manera. Y puedo decir desde mi propia experiencia que el tipo de filosofía que define a Sudbury Valley es ahora el núcleo de mi vida.

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Copyright Sudbury Valley School, 2006

La escuela Sudbury Valley es una escuela administrada democraticamente por una junta escolar. Estudiantes y profesores votan en cuestiones de importancia, incluyendo reglas escolares, contratación y despido de personal. La escuela no cuenta con examenes, calificaciones o niveles. Existen más de 40 escuelas independientes que han aplicado el sistema de Sudbury Valley alrededor del mundo. Consulte la lista aquí.

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