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El empleo de los libros de texto de ciencias naturales
Por M.C. Ofelia Morquecho Buendía
Todo sobre el Encuentro Académico Nacional anual.

Introducción

En educación constantemente se van haciendo reformas, y en forma periódica, se transforman los esquemas, las metodologías, los contenidos, los niveles, las currículas, la política educativa, etc. con la finalidad de alcanzar nuevas metas e ideales que se proponen para la formación de los individuos y las nuevas generaciones. Sin embargo no todos los cambios han implicado mejoras sustantivas, por ello, en el sector educativo las transformaciones se dan sus propios tiempos, que pueden ir de años a décadas.

En el caso del uso de los libros de texto, anteriormente era una educación de élite, dirigida a una minoría que tenía acceso a la educación, también es citado un periodo en donde la necesidad de iniciar en forma más temprana una educación científica llevó a la búsqueda de jóvenes talentos o genios, creándose una educación especial, en la que se incluía un área para futuros científicos que eran segregados en un ambiente de rica estimulación, con laboratorios y equipos sofisticados.

La educación básica no es ajena al uso de los libros de texto, mucho se menciona que el siglo XX es el siglo del niño pero sobretodo es el siglo de la ciencia triunfante. Cada día nacen nuevas teorías, se desarrollan los conocimientos, se multiplican las posibilidades mecánicas, todo mundo parece estar de acuerdo que para los niños de hoy es importante saber algo del mundo de los libros y que es tarea de la escuela garantizar que esto ocurra. Según este argumento vivimos en un mundo tecnológico donde cada uno de nuestros movimientos es canalizado por los productos de los libros de texto y está influido por ellos.

El niño se apasiona naturalmente por el auge extraordinario de los avances científicos en todos los ámbitos, por este hecho, la cultura científica que podía conformarse con la simple tradición empírica se ha convertido en uno de los elementos principales e indispensables en los hombres de hoy en día. Aquel que no haya adquirido la cultura científica en una sociedad cada vez más mecanizada, será incapaz de hacer frente al mundo contemporáneo. Aunque cabe cuestionarse si en la escuela se prepara al niño para vivir mañana como hombre en un mundo científico. Esto nos lleva a pensar que la formación científica así como el uso de los libros de texto de nuestros alumnos tiene que ser reconsiderada totalmente.

Se han propuesto algunas alternativas pedagógicas que abarcan desde aspectos muy generales como son cambios institucionales, hasta aspectos más específicos como las prácticas concretas del quehacer pedagógico con la finalidad de resolver estos problemas, como el uso obligatorio de los libros editados por la S.E.P. por las características muy particulares que presenta él mismo el interés por investigar las formas en que se manifiesta el conocimiento de las Ciencias radica en que este tipo de conocimiento es básico en diversas problemáticas relacionadas con el inalcanzable avance tecnológico. Esto nos da una idea del futuro al que los niños de preescolar u primaria se enfrentarán y en este tipo de conocimientos.

Desarrollo

El uso de los libros de texto en educación primaria debe comenzar con la manipulación, la observación y la clasificación de elementos de medio, para favorecer la organización de estructuras mentales. La observación repetido de hechos y fenómenos debe permitirle hacer algunas generalizaciones y extraer conclusiones y principios generales bajo los siguientes criterios: realidad con temas referidos a su realidad inmediata, que le permiten aprender sobre ella, y que a su vez le permitan conocer su medio; Vitalismo: que toda experiencia esté relacionada con la vida en general y particular del niño; Interés: o en su defecto volverlos interesantes por la manera de tratarlos y los recursos utilizados; Valor Social: Que adquieran amor por la ciencia, capacidad para participar más adelante en su utilización y desarrollo para beneficio de la humanidad; Conductores: nociones básicas para comprender nociones posteriores, al planear el maestro tendrá en cuenta la edad de los niños, los intereses y la maduración del grupo, el éxito alcanzado en experiencias anteriores, la información que puedan brindarle los materiales; la planeación debe ser flexible para permitir cambios (cfr: del Toro, 1995).

“Cualquier conocimiento puede enseñarseun niño en una forma intelectual en cualquier fase de su desarrollo, siempre que la enseñanza se adecue a los intereses de la etapa por la que atraviesa” (Piaget, 1964)

El profesor debe estar informado, ya que las dudas desvirtúan los objetivos de todo aprendizaje. Resulta importante no solo informarse con anterioridad acerca de las experiencias, sino haberlas realizado previamente para ofrecer seguridad y confirmar, no solamente las etapas por las que pasará sino las medidas que deben tomar para:

Escuchar las preguntas de los niños: que pueden ir desde las convencionales hasta las más insólitas, quizá nosotros como maestros no conozcamos las respuestas a todas las dudas de nuestros alumnos, en este caso lo correcto es decir “no lo se”, luego resulta interesante investigar juntos hasta dar con las soluciones; de tanto en tanto, el niño iniciará una investigación por cuenta propia.

No se limite a darles información, cuénteles una historia: Aunque conozca las respuestas a las preguntas de sus niños. Frene el impulso de darles una contestación rápida que no deje lugar para la discusión. Esto refuerza la equívoca idea de que la ciencia no es más que solo una acumulación de datos almacenados en las cabezas de los adultos. Lo importante de la ciencia son las explicaciones para que el niño tome conciencia de que la ciencia no es solo una acumulación de datos, sino el significado que la gente le da, entretejiendo la información con una historia sobre la manera en que tal vez se comporte la naturaleza. La mejor forma de responder a la pregunta de un niño es comenzar con él es proceso de crear historia.

Déles tiempo para pensar: Es un hecho de que nosotros como profesores esperemos respuestas rápidas. Sin embargo el niño requiero de tiempo para pensar, cuando el profesor “extiende su tiempo de espera, los pequeños ofrecen respuestas más lógicas, completas y creativas”, pero es importante que en lugar de decirles a los niños lo que deben pensar, déles suficiente tiempo para que razonen por si solos. Si alguno da una respuesta incorrecta, tenga paciencia, ayúdele cuando sea necesario con algunas preguntas precisas.

Este atento a lo que usted dice: Una vez que el niño esté en plena “discusión científica”, no intervenga con expresiones como “así es” o “muy bien”. Estas recompensas verbales son excelentes cuando se trata de estimular una conducta deseable, pero en una conversación sobre temas científicos un elogio prematuro puede interpretarse como señal de que la platica ha terminado. En vez de ello estimule la conversación diciendo: “Esto que has expuesto es interesante” o “nunca lo había considerado desde ese punto de vista”, o bien haga más preguntas u ofrezca nuevas ideas.

No exhorte a un chico a pensar, no tiene sentido, pues los niños siempre esta pensando, sin necesidad de pedírselos, pero todavía con esa actitud la conversación puede degenerar en actuación. El pequeño intentara encontrar la respuesta que usted quiere con el menor número de palabras posible para no ser el blanco de su desaprobación.

Evite así mismo pregunta “¿Por qué?”, ya que la mayoría de los niños están acostumbrados a oír esas palabras cuando se critica su conducta. Por ejemplo: ¿Por qué esta tu lugar tan sucio?; ¿Por qué no te portaste bien?... es preferible decirles “¿Cómo explicarías…?

También esté atento a lo que el niño dice, una respuesta conentonación interrogativa, por ejemplo: “¿El Sol?” indica que ya no se esta analizando el tema, solo esta tratando de atinarle a la respuesta correcta.

Muestre, no explique: es mucho más fácil recordar una manifestación real de la naturaleza que una lección sacada de un libro o de un programa de televisión. Por ejemplo: si usted hace que los niños se vean las yemas de los dedos a través de una lupa, entenderán porque deben lavarse las manos antes de comer, en lugar de explicarles lo que es el moho, deje que se forme en un pedazo de pan, en vez de decirles que el agua se evapora, ponga una olla del líquido a hervir para que observen como baja su nivel.

Los museos de ciencias ofrecen muchas oportunidades para aprender haciendo, las latas que los niños usan para “jugar al teléfono” demuestran como viajan las ondas sonoras; los estroboscopios giratorios ilustran los principios de percepción visual; pero si decide llevar sus niños a un museo, no decida usted el itinerario, déjelos que tomen la delantera y exploren lo que más les interesa.

Vuele un cometa: Las actividades cotidianas pueden ofrecer lecciones científicas verdaderamente fascinantes, los niños aprenden mucho de física e ingeniería tan solo volando un cometa. Fabríquese uno con madera ligera, cuerda y papel, al cabo de una tarde de “experimentar”, los niños tendrían un conocimiento básico del principio de causa y efecto de ciencia. Descubrirán que la dirección e intensidad del viento cambian a distintas altitudes, y un cometa tiene su propia recompensa: cuanto mejor construida este, más alto y con más gracia vuela.

Volar cometas no es la única actividad gratificante, construya un go-cart para comparar como influye el diseño con la velocidad, cultive flores para observar los efectos del agua y de la luz solar, arme un rascacielos en miniatura con bloques de juguete para averiguar que estilos son los más estables.

Cuando vaya a comprar juguetes para su salón recuerde que los bloques de todo tipo, desde los tradicionales de madera, hasta los plásticos para embonar son fantásticos para las actividades de construcción, selecciones juguetes que tengan partes móviles y mejor aún, busque aquellos que los niños puedan armar y desarmar sin peligro, esto logrará en ellos: despertar el interés por el medio natural y por la investigación de su medio, estimular la formación de hábitos y actitudes científicas, comenzar el aprendizaje del cuidado de la salud, despertar el interés por lo científico, desarrollar su capacidad de observación de los fenómenos naturales.

Conclusiones

El aprovechamiento de las experiencias con los libros de texto brinda a los niños mayor seguridad en el manejo del lenguaje, mejor fijación de hábitos, gran placer por la investigación y satisfacción por el descubrimiento; depende de la buena planeación en lo que se refiere a contenidos, materiales y ambiente, así como un buen control de logros.

No se trata de evaluar experiencias aisladas, sino que constituyan una parte natural de las actividades diarias. Estas pueden relacionarse con todas las demás actividades, mucho del quehacer afectivo implica una extensa incursión en las ciencias, de ahí que el profesor pueda presentar integradas a actividades sociales, intelectuales o de la vida práctica.

Las experiencias directas podrán complementarse por medio de material audiovisual y la realización práctica de sencillos experimentos, que despierten la curiosidad del niño, lo maravillen, le inciten a preguntar, lo hagan reflexionar, el profeso variará los elementos para que los pequeños tengan constantemente nuevos estímulos.

La experiencia científica es mucho más que el aprendizaje de conocimientos de estas ciencias: consiste en una formación adecuada que habilita al individuo para comprender, acompañar y favorecer al constante dinamismo de la Ciencia.

Bibliografía

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DEL TORO, N. (1995) “Preparación para la investigación científica en el jardín de niños”. Revista mexicano de pedagogía, año V, NO. 20. México.

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PIAGET, Jean (1994). Seis estudios en psicología. Tr. Nuria Petit. México, Ariel. (9ª reimpresión).

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